FORO DE REFLEXIÓN Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA DEL ARARTEKO SOBRE EL CANNABIS. - LAS ASOCIACIONES DE USUARIOS DE CANNABIS ESTÁN EN AUGE - GanJazz Art Club es una agrupación guipuzcoana que reúne a alrededor de 300 personas
DONOSTIA. Son la alternativa a varios modelos que, en su opinión, no han funcionado. Los clubes cannábicos son asociaciones que, de conformidad con la jurisprudencia sobre el consumo compartido, obtienen esta sustancia tras producirla en un circuito cerrado y sin ánimo de lucro. Este es el caso de GanJazz Art Club, una agrupación guipuzcoana que nació hace diez años y que reúne a alrededor de 300 "usuarios concienciados", que busca "mejorar la calidad del consumo, informar y formar", ya que si "reconocemos sus daños reducimos riesgos y mejoramos la seguridad".
La mecánica es sencilla. Los usuarios, todos ellos mayores de 21 años, hacen una previsión anual de consumo -no se puede superar el gramo diario- y pagan una cuota a la asociación en función de la cantidad requerida. "Con ese dinero se pagan todos los gastos que se generan, los sueldos de cinco personas que trabajamos aquí, la luz, el local... y se asegura una calidad y un control", explica uno de los responsables de GanJazz, Iker Val.
Así, los cultivos tienen su documentación, se contrata a un perito agrónomo... "Todo con la máxima transparencia", señala. Como consecuencia, el modelo que proponen este tipo de asociaciones está teniendo una gran aceptación. "Las políticas actuales no funcionan. Nosotros hemos hibridado los modelos holandés y californiano. El primero tenía como principal objetivo separar las drogas duras y las blandas y no controla ni la calidad ni el mercado negro, y el segundo sólo atiende al uso terapéutico", asegura Val.
EL AUGE DEL AUTOCULTIVO La mayoría de los asociados, unos 120, tienen entre 45 y 75 años; un centenar, entre 30 y 45; alrededor de 80, entre 21 y 30. De ellos, unos 200 participa del cultivo colectivo y el resto "hace autocultivo, una cultura que está en auge". Asimismo, del total de los socios, un tercio consume cannabis con una finalidad terapéutica y, en ese sentido, muchas de las actividades que se organizan en la asociación están dirigidas a estas personas. Además, se programan talleres -el año pasado fueron 45 que reunieron a más de 200 personas-, cursos de formación...
No obstante, Val recuerda que ni el 10% de los usuarios de cannabis -unas 3.500 personas- están federados (en Euskadi hay quince agrupaciones de este tipo). "No todos los usuarios se conciencian ni se informan. Todavía hay mucho desconocimiento", añade.
Via: Noticias de Gipuzkoa
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Tendría que haber algún canal que permitiese acceder con ciertas garantías a un mercado legal
FISCAL SUPERIOR DEL PAÍS VASCO. DONOSTIA.
¿Qué opinión le merece la postura de la legalización del cannabis?
En España, el Código Penal recoge que el cannabis es una droga ilegal. Su consumo no es legal, pero tampoco delictivo. Lo que es delictivo es el tráfico. El consumo está despenalizado desde hace 30 años. Consumir cannabis, heroína o cocaína no es un delito, pero el mercado donde se adquieren las sustancias es ilegal. Está claro que el consumidor de cannabis, o lo produce él mismo o recurre a los clubes, o asociaciones cannábicas, o se introduce en un mercado ilegal.
Pero hay quienes lo consumen con un fin terapéutico...
A nivel terapéutico parece claro que puede ser un bien curativo, como la morfina. En ese terreno no habría problema. A nivel de consumo lúdico es un tema de política legislativa. Es un tema bastante complejo.
¿Podría servir el ejemplo de Holanda como modelo?
Aunque la venta esté permitida, en Holanda el número de consumidores es menor que aquí. Creo que trasladar aquí el modelo holandés sin más no es posible. Habría que abordarlo desde otra perspectiva. Nosotros estamos obligados por convenios y tratados internacionales que, de alguna manera, prevén la penalización del cannabis.
Sin embargo, ¿no es paradójico que su consumo sea legal y no así su adquisición?
Sí. Es contradictorio que el consumo no esté prohibido, pero sí la venta. Tendría que haber algún canal que permitiese acceder con ciertas garantías y con un control a un mercado legal. Que el consumidor no tenga que recurrir a un delincuente -no hay que olvidar que el que vende automáticamente está cometiendo un delito-.
Entonces, ¿cómo se prevé el futuro?, ¿esta cuestión está en la agenda política?
Me temo que no. Desde aquí, a nivel autonómico, se pueden hacer políticas sociales para temas de suministro a ciertas personas... Pero la competencias para reformar el Código Penal es estatal y, en este momento, que yo sepa ningún partido político con posibilidades de gobernar se pronuncia a favor de una reforma.
¿Conlleva esta situación que el negocio sea mayor?
Es un negocio prohibido, se asumen unos riesgos que luego repercuten en el precio final. Está claro que hay unas ganancias mayores que si el producto estuviera legalizado. Eso deriva en mayores índices de criminalidad. Además, la prohibición produce que haya más organizaciones clandestinas y más actividades delictivas, más blanqueo de capitales... Y eso que los grandes grupos no están en el cannabis sino en otras drogas como la cocaína. A pesar de esto, está claro que el cannabis también tiene su nivel de tráfico y de ganancias.
Via: Noticias de Gipuzkkoa
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